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La Federación Regional de Empresarios de Papelerías y Librerías de Castilla-La Mancha quiere manifestar públicamente el profundo descontento y preocupación ante la falta de respaldo y consideración por parte de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes respecto al decreto 26/2024 presentado el 4 de junio. Nos entristece profundamente que las opiniones y aportes de las librerías de la región no hayan sido tenidas en cuenta en la elaboración de dicho decreto.
Es importante resaltar que todas las librerías estamos de acuerdo, y así se ha hecho saber, en que el acceso a la educación debe ser gratuito para todas las familias a través del banco de libros, en consonancia con La Ley 7/2010 de Educación de Castilla-La Mancha en la que se establece la garantía de la gratuidad de las enseñanzas obligatorias y el acceso gratuito a los libros de texto para los alumnos.
Sin embargo, estamos en total desacuerdo con la gestión realizada por la Consejería al excluirnos como distribuidores de libros, al imponer de forma unilateral exigencias de precios que nos colocan en una situación complicada que hace muy difícil el cumplimiento de la norma, y ello por dos cuestiones:
- Primera: El precio máximo fijado por la Junta para los libros de primaria y secundaria, nos obligaría a las librerías a «vender a pérdida», ya que el precio de venta aplicado a los libros es inferior al de adquisición según factura, lo que iría en contra de la Ley de Comercio Minorista en los artículos 13 y 14 al vender por debajo del coste.
- Segunda: En los libros de Bachillerato, sometidos a la Ley del libro de precio fijo, y siendo el descuento máximo aplicable a los centros públicos del 15%, se hace imposible ajustarnos al precio decidido de forma unilateral por parte de la Junta sin infringir la ley.
La imposición de precios máximos por parte de la Junta de Comunidades pone en peligro la viabilidad de las librerías, es crucial que se revise esta situación y se establezcan medidas que permitan a las librerías cumplir con la ley y mantener su actividad económica.
El gremio desconoce cómo ha llegado la Administración a esos “precios máximos” y lamenta que estos se hayan fijado de forma unilateral por parte de la Consejería. Pero, en todo caso, el importe máximo por libro pone en serio peligro que las adquisiciones puedan ser declaradas desiertas al ser imposible que cumplan la ley, salvo que decidan saltarse la cadena del libro, algo que hasta día de hoy siempre hemos pensado que defendían.
Queremos recordar a la Consejería de Educación, Cultura y Deportes que la Ley 10/2007 de la lectura, del libro y de las bibliotecas, reconoce la figura del librero/a como el proveedor de libros y destaca la importancia cultural y social de su labor en la promoción de la lectura y la cultura en nuestra región.
Estamos dispuestos a colaborar con la Consejería de Educación, Cultura y Deportes presentando los documentos necesarios que justifiquen los costes de los libros y los catálogos de los editores. Es fundamental proteger el tejido empresarial de la región y garantizar el acceso de las familias a los libros de texto de forma justa y favorable para todos.
Instamos a la Consejería de Educación, Cultura y Deportes a revisar la instrucción y eliminar el importe máximo establecido, o elevarlo para que se pueda cumplir con la ley. Estamos abiertos al diálogo y a encontrar soluciones que beneficien a todos los involucrados, solo tendríamos que fijarnos en modelos de otras comunidades autónomas que funcionan a la perfección de manera clara, sencilla y beneficiosa para todo el mundo. La colaboración y el respeto mutuo son clave para asegurar la continuidad y prosperidad de las librerías en nuestra región.
Esperamos que se tome en consideración nuestra posición y que juntos podamos encontrar una solución adecuada para todas las partes involucradas. El futuro de las librerías de Castilla-La Mancha está en juego, miles de personas que trabajan en librerías y papelerías de la región dependen de que se nos escuche, y se puedan tomar medidas que no obliguen al cierre de pequeñas empresas familiares que sobrevivirían tan solo apelando al sentido común, a la coherencia, a la lógica y, por supuesto a la sensibilidad y al entendimiento.
